Ante un paciente con cefalea, la evaluación clínica debe permitir identificar las características del dolor y determinar si este puede estar relacionado con un trastorno temporomandibular (TTM) o si presenta características más compatibles con otros tipos de cefalea, como la cefalea tensional o la migraña.
En un artículo de Schiffmann y cols. se establecen los Criterios Diagnósticos para los Trastornos Temporomandibulares y se proporciona un protocolo estandarizado para la evaluación de los TTM.
Su primer eje se centra en los diagnósticos físicos, incluyendo los trastornos relacionados con el dolor de la articulación temporomandibular y de los músculos masticatorios, mientras que el segundo incorpora herramientas para valorar factores psicosociales y conductuales que pueden influir en su aparición, persistencia y manejo.
En los trastornos relacionados con el dolor, la historia clínica y el examen físico permiten establecer diagnósticos definidos, mientras que para determinados trastornos intraarticulares puede ser necesario complementar la evaluación clínica con pruebas de imagen.
Esta información se complementa con la Clasificación Internacional de las Cefaleas propuesta por la IHC (International Headache Society), que establece los criterios para clasificar y caracterizar los diferentes tipos de cefalea. La valoración de aspectos como la localización y características del dolor, su intensidad, los factores que lo agravan y los síntomas asociados permite orientar el diagnóstico diferencial entre una cefalea atribuida a TTM, una cefalea tensional y una migraña.
En conjunto, se destaca la importancia de realizar una evaluación clínica estructurada, integrando la historia del dolor con los hallazgos de la exploración y evitando establecer conclusiones a partir de una única característica.

